sábado, 1 de agosto de 2020

De nuevo, Esta Mujer (2010 con reedición en 2012)




De nuevo, Esta Mujer es mi primera obra publicada. Primero se publicó en Argentina (2009), luego tuvo una reedición en una editorial colombiana (2011). 

Por razones inexplicables y del todo ajenas a mi voluntad, la primea edición, ya agotada, de la novela aparece en un portal por un valor de €688,19. 


¿Cómo serán esas regalías? ¿Me cambiará el dinero? ¿Acaso me convertirá en un hombre sarcástico?

Bueno, ya: creo que se trata de algún tipo de error en la plataforma del portal. Eso sí, si alguien está dispuesto a pagar tal cantidad, comuníquese conmigo, si es tan amable. Dejemos aquí estos asuntos pecunarios, que me va dando algo de vergüenza.

La novela abre con este epígrafe:


  


Me atrevería a decir, aunque yo sea solamente el autor de la obra, que la promesa que hay en este epígrafe se cumple en el libro. 

Me animé a escribir esta entrada porque reapareció hoy esta microrreseña de hace años. Prefiero que sea un lector quien les comparta algo de lo que encontró en mi obra.

domingo, 26 de julio de 2020

Exegénesis de Ciudad de cristal, de Paul Auster

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 


Es común que en una novela de un escritor de esmerado oficio, como lo es Paul Auster, el primer párrafo contenga ya el germen de lo que se desplegará en la obra. Así, en el primer párrafo de Ciudad de cristal encontramos condensados y cifrados algunos de sus temas principales:

Identidad
Azar
Papel del lector

Veamos:

Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él. Mucho más tarde, cuando pudo pensar en las cosas que le sucedieron, llegaría a la conclusión de que nada era real excepto el azar. Pero eso fue mucho más tarde. Al principio, no había más que el suceso y sus consecuencias. Si hubiera podido ser diferente o si todo estaba predeterminado desde que la primera palabra salió de la boca del desconocido, no es la cuestión. La cuestión es la historia misma, y si significa algo o no significa nada no es la historia quien ha de decirlo.

Sin riesgo de adelantar mucho, puede decirse que el protagonista se debate permanentemente en una crisis de identidad. ¿Qué dice este primer párrafo al respecto? Se lee: "...alguien que no era él". ¿Tendrá alguna relación con este tema la primera línea de la novela, en donde se habla de "un número equivocado"? ¿Es el "número equivocado" algún tipo de metáfora que atraviesa la obra?

En cuanto al azar, tema recurrente en la novela, no es necesario decir mucho, pues se afirma, sin dudas de por medio, que (para el protagonista) "nada era real excepto el azar". Al avanzar en la lectura veremos que esto se va confirmando. ¿Cómo?...

Finalmente: ¿qué papel se le confiere al lector en este párrafo?
Se afirma hacia el final del párrafo que la historia (la narración que se va a leer) es lo que importa y que esa historia no va a revelar por sí misma su significado, en caso de que lo tenga. Si la narración no revelará su propio significado, ¿qué nos dice esto sobre el lector? El lector es llamado a ser, en principio, quien dé sentido a la narración, quien deberá organizarla e interpretarla. 

Dejo estas preguntas para que se tengan en cuenta, según se avance en su lectura:

¿Cómo se relaciona la crisis de identidad del protagonista con la ciudad (Nueva York) en donde tienen lugar los "hechos"?

La novela muestra un proceso que podríamos llamar "disolución del yo". ¿Cómo se ve representada en diferentes puntos de la narración la disolución del yo, y con qué otros elementos se asocia? 

Este sería un ejemplo de esta disolución del yo, que se relaciona con la noción del paso del tiempo:

El discurso había terminado. Quinn no sabía cuánto había durado. Porque sólo entonces, después de que las palabras cesaran, se dio cuenta de que estaban sentados en la oscuridad. Al parecer había transcurrido todo un día. En algún momento durante el monólogo de Stillman el sol se había puesto en la habitación, pero Quinn no había sido consciente de ello.  

Más adelante puede venir otra entrada relacionada con esta emocionante novela de Auster (que forma parte de Trilogía de Nueva York, etc., etc. Eso se encuentra en google sin problema). 

sábado, 25 de julio de 2020

Exegénesis de Cómo me hice monja, de César Aira

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 


Esta exegénesis se concentra en el primer párrafo de la novela de Aira, que dice así:

Mi historia, la historia de "cómo me hice monja" comenzó muy temprano en mi vida; yo acababa de cumplir seis años. El comienzo está marcado con un recuerdo vívido, que puedo reconstruir en su menor detalle. Antes de eso no hay nada: después, todo siguió haciendo un solo recuerdo vívido, continuo e ininterrumpido, incluidos los lapsos de sueño, hasta que tomé los hábitos.

El/la narrador (a)* comienza por darnos una visión de la memoria como algo compartimentado: puede recordar a partir de los seis años; antes de eso no hay nada. 

¿Qué nos dice sobre el recuerdo?

Que todo se hace recuerdo, recuerdo vívido, a partir de un punto. En otras palabras, es como si el recuerdo "absorbiera" todo.

Hay otra particularidad de este recuerdo: carece de solución de continuidad y, lo más extraordinario, incluye los sueños.

El/la narrador (a) afirma, por tanto, tener una memoria más que prodigiosa, una que registra simultáneamente tanto la vigilia como el sueño. Al ser de esta manera, ¿cómo podríamos hacer una distinción entre lo que vivió en la vigilia y lo que experimentó en los sueños? El/la narrador (a) no nos da una sola pista; simplemente nos deja advertidos. 

Al poner entre comillas "cómo me hice monja" nos adelanta que el valor semántico del enunciado no es el que podemos creer inicialmente; tal vez (y no digo más para no arruinar la lectura) ese "hacerse monja" está extremadamente codificado conforme a la subjetividad del narrador. De hecho, ese "hasta que tomé los hábitos" definitivamente tiene otro valor, que no se relaciona con "integrarse permanentemente a una comunidad religiosa". 

¿Qué significa entonces "hasta qué tomé los hábitos"? Simplemente dejo la invitación a descifrarlo, pues es así como mis exégesis buscan que el lector genere la suyas: exegénesis.


* Uso esta fórmula debido que el narrador alterna su identidad, a veces es "el niño", otras veces "la niña"; incluso se llama a sí misma (o) "Santa César del helado de fresa".
Con la tecnología de Blogger.

Seguidores