jueves, 14 de diciembre de 2023

[Yo televidente] Pokemón: "Gotta Catch ’Em All!" vs. "¡Atrápalos ya!" o de la moderación de la egolatría


Obviamente generado con IA


Hace poco descubrí que el intro de Pokemon en su versión japonesa original no se parece en nada al que conocimos en Latinoamérica; este último es, en realidad, una adaptación al español del intro que se creó en Estados Unidos —hogar de (nosotros) los valientes— para la serie.

Dato curioso: la primera estrofa del intro original japonés dice algo como que buscará al pokemon por cielo, mar y tierra y, si es preciso, debajo de la falda de aquella niña (y se escucha un gemidito y todo). ¡Hágame el hp favor! (No me crean; compruébenlo por su cuenta).

Bien, pues resolví examinar la letra del intro de Pokemon en inglés, y hallé, sin esmerarme mucho, que se pasa de egolatría. 

Obviamente generado con IA

No sé hasta qué punto quienes tradujeron la letra al español habrán notado lo mismo, pero hicieron un importante trabajo de moderación de esta proverbial virtud de mi pueblo.

He aquí lo que encontré:

Letra de "Gotta chat’em all"

Letra de “Atrápalos ya”

I wanna be the very best,
Like no one ever was,
To catch them is my real test,
To train them is my cause.
Tengo que ser siempre el mejor,
mejor que nadie más.
Atraparlos mi prueba es,
entrenarlos mi ideal.
Hasta aquí, todo parejo; las dos letras tiran al darwinismo social.
I will travel across the land
Searching far and wide,
Teach Pokémon to understand
The power that's inside.
Yo viajaré de aquí allá,
Buscando hasta el fin.
¡Oh, Pokemon, yo entenderé
tu poder interior!

Aquí es él quien le enseña al pokemon a conocerse a sí mismo. ¡No, pues, qué haremos!

Mucho mejor: el muchacho quiere aprender del ser que tiene sometido a la más abyecta esclavitud.

[Chorus]
(Pokémon
Gotta catch 'em all) It's you and me
I know it's my destiny. (Pokémon)


[Coro]
(Pokemon,
¡tengo que atraparlos!) Somos tú y yo,
nuestro destino así es.
(¡Pokemon!)
Oiga, ¿no dijo primero que eran usted y él, o sea, los dos: uno más uno son dos? ¡Ahora resulta que es solamente su destino (el de usted) y, para rematar, que usted sabe que es así. Y, ¿como qué más sabe? A ver, ilumínenos.

Y, por supuesto, la infaltable alusión al "destino manifiesto".

Lindo lindo: somos tú y yo y el destino es nuestro.


Aunque... no dejas de decir que someterlos es un imperativo.

Cierro con esto: por sintaxis y porque es, quizá, la única manifestación clara de mutualismo, me quedo con el "You teach me and I'll teach you" de la versión gringa, por encima de ese: "Te enseñaré y tú también"... ¿Y tú también qué?... Háganme el favor de no dejarme los versos cojos; lo hicieron muy bien, pero esa no se las paso. Neurosis y prescriptivismos aparte, destaco este verso de la versión en inglés, justamente porque es el único que va un poco a contracorriente del adoctrinamiento supremacista (¿inconsciente?) de "Gotta chat'em all".


domingo, 19 de septiembre de 2021

Antes de la cuarta entrega de The Matrix


Como sabemos, a finales de este 2021 viene una cuarta entrega de la película The Matrix.

He visto varias veces el corto promocional (trailer) de Matrix resurrections (dic. 2021) y los videos en que este se glosa y se desglosa, a veces con rigurosa y convincente y reveladora exégesis. 

¡Caray, hay gente que sabe más que uno!

¿Quién dijo sobreinterpretación?... Yo no: el lenguaje (y esto incluye los audiovisuales) es irreductible. ¡Vengan, pues, al festín! 

El caso es que ahora que viene la cuarta de Matrix me ha entrado una cierta obsesión por saber qué vimos, en su momento, en la primera, en Matrix (1999).

Por fortuna, para saciar en algo esta pulsión acumuladora (de memorias), cuento con, al menos, un archivo de registro que rescata algo de lo que percibí y que, por alguna razón, destaqué en su momento en Matrix (1999). Este texto, que aparece en mi libro, reunión de anotaciones y pensamientos, Por número de palabras (2019), es originalmente del 2002-2003; en 116 palabras recreo una escena de The Matrix (1999), a la que aún siento que se le presta poca atención, pese a que puede ser una de las más poéticas, si no la más poética, de la película. Curiosamente, a este texto le sigue otro, también de 116 palabras, que lleva por título "¿Cómo interpretar un sueño?". 

Si usted tiene anotaciones sobre Matrix (1999), especialmente si son próximas a la fecha de su lanzamiento, compártalas aquí.

Dejo estas preguntas que pueden orientar la visita a esa zona de la memoria donde se atesora lo que se sintió después de ver Matrix (1999) las primeras veces (digo primeras veces porque todos la hemos visto más de una vez).


GUÍA PARA CONFORMAR UN REGISTRO
DE NUESTRA RECEPCIÓN DE LA PELÍCULA MATRIX (1999)

¿Podría decirnos la fecha exacta o aproximada en que vio el trailer (corto promocional) de Matrix resurrections (2021)?


Por favor comparta la fecha más reciente en que recuerde haber visto Matrix (1999) de principio a fin.

¿Cómo tuvo usted noticia de Matrix (1999) por primera vez?

¿En qué formato (cine, televisión, DVD, Internet) vio usted la película Matrix (1999) por primera vez y cómo cree que esto influyó en su recepción?

¿Cuántas veces ha visto, de principio a fin, la película Matrix (1999)? De todas esas veces que ha vuelto a ver la película, ¿encuentra que hay alguna destacada, que le haya revelado más detalles que las otras?

¿Qué escena o escenas de Matrix (1999) lo estremecieron más la primera vez que la vio y, si ha ocurrido, cuáles lo han estremecido después al volver a verla, pese a que ya no haya el factor sorpresa de la revelación?

¿Cuáles son sus escenas favoritas de Matrix (1999)?
Describa la escena y agregue los motivos por los que tiene algún valor especial para usted. Mucho mejor si hay relacionados con esta predilección aspectos personales e íntimos.

Reproduzca de memoria todos los diálogos de la película que se le hayan quedado grabados.

Comparta la hipótesis interpretativa (“teoría”) de Matrix (1999) más extravagante, descabellada, pintoresca o “loca” que conozca.
Si quiere o si lo necesita, extiéndase en detalles.

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Pdta. Saludos a mis lectores en Suecia, Irlanda, Eslovenia y Eslovaquia, desde donde me reportan un par de visitas de vez en cuando. 💓 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

El póster de la primera película de las Tortugas ninja (1990)


Me sigue pareciendo fascinante el póster de la primera película de las Tortugas ninja.

Imaginemos por un momento que no conocemos nada de las Tortugas ninja; imaginemos que vemos este póster por primera vez...

En la gran ciudad, unas criaturas inclasificables, que al parecer viven en las alcantarillas, se asoman a la superficie. ¿Se asoman por primera vez? ¿A qué se debe la fiereza en su gesto? ¿Por qué son tan vívidos los colores con que cubren parte de su "cara"? Conque tienen tres dedos...

Arriba, la ciudad aparece envuelta en la oscuridad de la tormenta, impera el vértigo que producen las monstruosas y asfixiantes estructuras de acero y cristal. Predominio de lo grisáceo, con una pequeña mancha de color vivo en el horizonte y en los "rostros" de las extrañas criaturas.

Aquí entrada sobre serie animada de la Tortugas ninja (recomendada para fanáticos y nostálgicos)


domingo, 13 de junio de 2021

Yo televidente en los 90 - Series animadas - # 10 Dragon Ball Z o ¿Será que Goku le gana a Superman? (Final de esta serie)

El tiempo. La percepción del tiempo. Nuestra percepción del tiempo varía con el paso del tiempo mismo. Me atrevo a afirmar que, en la percepción de mis contemporáneos, median algo así como unos ¿quince años? entre la década del 90 y este presente; ni qué decir de la primera década del milenio: una persona nacida en el 2002 —por poner una fecha— ha de tener ahora unos ¿seis años? Quizá esto solamente me pase a mí, aunque haya memes que respalden estas conjeturas temerarias. Como sea, dada la proximidad en el tiempo, en esta temporada dedicada a las series animadas de los años 90 evitaré entrar en detalles de la trama, descripciones de los personajes, etc.; en su lugar, optaré por la concisión y trataré, casi de forma exclusiva, de lo que estos programas de televisión significaron para mí en su momento, qué le revelaron al preadolescente y al adolescente de entonces, qué idearios, ilusiones o patrones de conducta alcanzaron a implantar en su mente en formación. 

# 10 DRAGON BALL Z O ¿SERÁ QUE GOKU LE GANA A SUPERMAN? (FINAL DE ESTA SERIE)


Ustedes saben mucho de Dragon Ball Z. 

Saben el verdadero significado de la 'Z' en el título de la serie.
Saben el significado de los kanjis en los uniformes.
Saben por qué razón no se le dibujó nariz al personaje クリリン.
Saben por qué hay siete esferas del dragón. 

Y muchos otros datos irrelevantes...

Como sé que ustedes saben, sé también que no están esperando que aquí se dé respuesta a la pregunta que plantea el título de esta entrega final de la serie Yo televidente en los 90 - Series animadas: ¿será que Goku le gana a Superman?

No me voy a meter en semejante frikitorneo, menos con este nivel tan Yamcha que me cargo en cuanto a daterío relacionado con la serie.

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Seguro que ya a esta altura alguien pensó: "No, pero mencionar a Yamcha como sinónimo de bajo nivel es un error, pues en este capítulo, ova, volumen de manga... dato friki, dato friki, dato friki".

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Mi propósito, como lo menciona el encabezado que va en cada capítulo de mi serie ("El tiempo, la percepción del tiempo, etc."), es intentar reconstruir lo que pensé y sentí cuando vi, originalmente, por allá en los 90, la serie animada de la que trata la entrega.

Así las cosas, puedo decir que, para mi yo de los 90 (no para este que está escribiendo), Dragon Ball Z fue la primera serie que hizo que me preguntara si su protagonista podría vencer a Superman. "¿Será que Goku le gana a Superman?", me pregunté entonces.

Como suelo decir, puede parecer poco, pero eso fue lo que Dragon Ball Z significó para mí en su momento: trascender un límite en cuanto a la forma de concebir el nivel de poder de un superhéroe.

Antes de Dragon Ball Z, mejor dicho, antes de Goku, Superman era para mí, en cuanto a poder, el superhéroe definitivo. Antes de conocer a Goku pensaba que Superman, simplemente, no tenía algo siquiera parecido a un rival.


Aclaro: he dicho que ver Dragon Ball Z me hizo preguntarme si Goku vencería a Superman; no he dicho, por otra parte, que haya resuelto este hipotético combate en favor del uno o del otro.


Algo más que cabe destacar: en ese entonces, la pregunta (¿será que Goku le gana a Superman?) surgió espontáneamente al ver semejante despliegue de poder del protagonista de Dragon Ball Z. Quiero decir que entonces no tenía Internet e ignoraba que, aun en ese tiempo, ya existían comunidades en diferentes partes del mundo cuyos adeptos debatían, como si en ello les fuera la vida, cuestiones de este orden.

Ahora recuerdo que le planteé la pregunta al compañero de bachillerato que consideraba el más "aficionado" (así decíamos entonces) a Dragon Ball Z: ¿Será que Goku le gana a Superman?...

¿Les cuento cuál fue la respuesta de mi compañero?

Está bien, les cuento, pero antes debo mencionar que, al escucharle esa respuesta, el compañero me pareció "más inteligente"* de lo que solía juzgarlo. Siempre lo consideré inteligente, pero con esa respuesta me dejó algo sorprendido y, lo confieso, alcancé a sentir algo de envidia (¿por qué no se me ocurría a mí, a mí, algo así?).

Esta fue la respuesta que mi compañero de colegio dio a la pregunta ¿será que Goku le gana a Superman?

Sí. Goku abraza a Superman para inmovilizarlo, se teletransporta al otro mundo y lo deja atrapado ahí.

¿Estoy de acuerdo con la respuesta de mi compañero de bachillerato? ¿Estoy en desacuerdo? Señores, a esta altura de mi vida ya no me hago ese tipo de preguntas insustanciales, aunque... Bueno, ¿ustedes qué dicen?...

Una cosa más: Dragon Ball Z me hizo preguntarme si, con el debido conocimiento y debido entrenamiento, sería posible hacer algo equivalente al Kamehameha en la vida real; de pronto no sacar un chorro de luz, pero, no sé, algo como un puñetazo "cargado" de una energía invisible que al menos se pudiera sentir...

Ajá, así es


¡Yo también intenté hacer un Kamehameha!

Y digo "también" porque sé que ustedes, contemporáneos, también lo intentaron.

¿Cuál fue su pelea o momento favorito de Dragon Ball Z? 

Una de mis secuencias favoritas es esa en la que Ten Shin Han, a riesgo de perder la vida por extenuación, logra detener a Cell por un corto tiempo con el nuevo Ki Ko Hu. Me encanta cuando Ten Shin Han le dice a Cell, con marcado desprecio: "¡MONSTRUO MISERABLE!".


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* En ese entonces se decía de algunas personas que eran "inteligentes", con lo que se indicaba que quienes no recibían tal calificativo probablemente no lo eran o lo eran un grado significativamente menor.

miércoles, 2 de junio de 2021

El intro de Capitán Centella en la percepción de un niño de Bogotá en los años ochenta (adenda a Yo Televidente en los 80)

 

A diferencia de los niños latinoamericanos, a diferencia de un niño del Sur de Bogotá, los niños japoneses no pudieron disfrutar de la serie animada Capitán Centella.

Pero ¡qué cosas estoy diciendo! ¡Por favor, Andrew, si Capitán Centella es un anime, es decir, una serie que se realizó y se transmitió originalmente en Japón!... Estás mal, muchacho; estás mal... 

No se apresure usted, mi amigo, no sea como tantos de mis compañeros y compañeras de universidad, ahora posgraduados, y más bien escuche, atienda a lo que sigue: los niños japoneses, en el Japón de los años setenta, vieron una serie animada, hablada en su lengua materna, que se llamaba 

月光仮面 (Gekko Kamen)


Deténgase usted a escuchar ese nombre, Gekko Kamen, y dígame, con la mano en el こころ (kokoro), que Capitán centella es un nombre equivalente. Deténgase usted a escuchar ese nombre, Gekko Kamen, y dígame, con la mano en el こころ (kokoro), que Capitán centella es un nombre que por lo menos roza un poco lo que Gekko Kamen, en su original japonés, sugiere acerca del misterio que hay detrás de un enmascarado que se asimila con el lado nocturno de la experiencia humana y, a la vez, trae luz, aunque él mismo se oculte.

Gekko Kamen no es Centella, pero ¡ojo! Me quedo con Centella. Así es, aunque justamente ahora estoy en un nuevo furor de estudio (lego) de lenguas, lo digo sin más: puede que Gekko Kamen tenga todo tipo de resonancias míticas y místicas, especialmente en el sentido de hallar la unidad en la aparente diversidad, pero me quedo con Centella.  

Gracias a quienes decidieron dejarse de jodas y de forma machetera (¿poéticamente machetera? ¿macheteramente poética?) resolvieron que Gekko kamen es Centella y sale. De verdad, gracias.   

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Valga aclarar para mis compañeros y compañeras de universidad, que aquí no estoy hablando del "problema de la traducción"... ¡Que he dicho que no, carajo! Escuchen a alguien por una puta vez en su exitosa vida posposgrado. Sigan leyendo y ya...

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Para el niño de seis o siete años que en los años ochenta la ve en Bogotá, Capitán centella es una serie exótica en que, como en otras en que se reconoce un estilo similar, el lipsing (término que ignora el niño de seis o siete años) está desfasado y parecería que el único sonido vocálico que usaran fuera el de una 'a', que por momentos aparece descomunalmente abierta. 


Algo aun más sorprendente que ve y escucha el niño de seis o siete años en la Bogotá de los ochenta es la canción del intro de Capitán Centella, que pasaban en su original japonés.

El niño japonés de los años setenta, fecha de la emisión original de Gekko Kammen, escucha en su lengua materna la canción de un intro de anime que le habla de un misterioso enmascarado que lucha por la justicia, que acompaña a los tristes y que, en un esfuerzo total de la voluntad, ha llegado a ser el mejor. 

El niño de seis o siete años en la Bogotá de los ochenta escucha... ¿Qué escucha?

Escucha con un sentido de la escucha alternativo, uno que hace conexiones aparentemente fortuitas, una letra que se gesta en simultánea al entrar en contacto con sonidos articulados de algo que entiende que es una lengua humana diferente de la propia. Podríamos decir que el acto que se da aquí es, verdaderamente, eso que llaman 'componer de oído'. 

Sí, a nuestros seis o siete años, ustedes y yo, al escuchar la canción del intro de Capitán centella, "componíamos de oído", a partir de lo que activaba una lengua extraña en alguna región indeterminada de nuestro cerebro, la mejor de todas las letras posibles de una canción épica.        

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Iba a presentar una traducción al español de la letra de la canción del intro de Gekko Kamen, pero resolví no hacerlo por amor a los lectores. Si usted, amigo, amiga, nunca ha buscado alguna traducción de la letra, si conserva aún, a esta avanzada edad en que se encuentra, la memoria, la sensación, el sabor de ese significado que entonces atribuía a la letra de la canción del intro de la serie que conoció como Capitán Centella, le puedo asegurar que descubrir lo que dicha letra podría significar en español jamás será tan fascinante como lo que usted imaginó de niño. 

Aunque la letra del intro de Gekko Kamen (que usted conoció como Capitán Centella), al menos a juzgar por las versiones que he consultado, es un poema épico bien logrado, el que de niño creó usted para sí mismo siempre será infinitamente mejor.


miércoles, 14 de abril de 2021

Yo televidente en los 90 - Series animadas - # 9 El siguiente programa o de lo que son capaces los colombianos

El tiempo. La percepción del tiempo. Nuestra percepción del tiempo varía con el paso del tiempo mismo. Me atrevo a afirmar que, en la percepción de mis contemporáneos, median algo así como unos ¿quince años? entre la década del 90 y este presente; ni qué decir de la primera década del milenio: una persona nacida en el 2002 —por poner una fecha— ha de tener ahora unos ¿seis años? Quizá esto solamente me pase a mí, aunque haya memes que respalden estas conjeturas temerarias. Como sea, dada la proximidad en el tiempo, en esta temporada dedicada a las series animadas de los años 90 evitaré entrar en detalles de la trama, descripciones de los personajes, etc.; en su lugar, optaré por la concisión y trataré, casi de forma exclusiva, de lo que estos programas de televisión significaron para mí en su momento, qué le revelaron al preadolescente y al adolescente de entonces, qué idearios, ilusiones o patrones de conducta alcanzaron a implantar en su mente en formación. 



# 9 EL SIGUIENTE PROGRAMA O DE LO QUE SON CAPACES LOS COLOMBIANOS

El siguiente programa me demostró —cuando ya había perdido la fe— que los colombianos eran capaces de hacer un programa de dibujos animados.

Así es: hasta ese punto de la historia del país, y de mi vida (1997), Colombia no había producido una sola serie de dibujos animados. 

La televisión, hasta ese momento de mi vida, fue tan importante para mí que incluía la producción de programas de dibujos animados como indicador de relevancia internacional de un país. De hecho, ya a esa altura, adolescente, conocía algo del proceso de producción de las series de dibujos animados y entendía que en Colombia, simplemente, no había condiciones... Ya para ese momento había perdido la esperanza de ver en pantalla un programa de dibujos animados creado por colombianos, con temas colombianos y voces colombianas; la producción de dibujos animados era algo de los países grandes, poderosos, lukeros y, sí, desarrollados (por favor, no caer en anacronismos, en ese tiempo se usaba el término 'subdesarrollo' y cierto país encajaba en todos los indicadores de esa clasificación).  


Por supuesto que hubo algo de dibujos animados hechos por colombianos en Colombia antes de 1997, cositas de menos de un minuto, algunas animaciones muy lindas: gorgojo de marca de tríplex, maguito de marca de lápices de colores, niño en el colegio que canta el jingle de las bolitas de colores de maíz-cartón. Lindas, sí, hermosas, artesanales, todo el mérito a los colombianos que, como buenos colombianos, hicieron esas animaciones "con las uñas", pero lo cierto es que ¡no eran series de dibujos animados! ¡Y yo quería ver una serie de dibujos animados, con capítulos de media hora, hecha por colombianos!   




Aunque parezca poco, eso fue lo que El siguiente programa significó para mí: la prueba de que los colombianos eran capaces de hacer un programa de dibujos animados. 

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Por favor, que nadie me vaya a salir con que hay varios argentinos en la producción de El siguiente programa; sí, los hay, pero esos ya son locales, no caigamos en semejante cerrazón, gracias. Saludos a mis amigos y amigas de Argentina: se les quiere mucho. 
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¿Y eso es todo? Sí, eso es todo lo que este programa de "dibujitos para grandes", al menos a mis ojos de adolescente, representaba por sí mismo; quiero decir que todo lo que me mantuvo cautivo como fervoroso televidente de El siguiente programa fue lo que ya me habían ofrecido sus antecesores: La tele, especialmente su primera versión de 1993, aunque también la versión en radio y la segunda versión de televisión.

¿Y qué me había ofrecido ya La Tele, qué era eso que El siguiente programa replicaba, solo que ahora en formato de serie de dibujos animados?

- Fascinación por las palabras, por la lexicografía
- La consciencia de que había veneno verbal y podía usarlo (y comencé a usarlo)
- La engañosa pero placentera sensación de ser mejor que los demás porque comenzaba a leer libros y entendía algunas referencias "cultas".
- Algunas canciones que aún considero geniales ("Qué orgulloso me siento de ser colombiano", "Campesina de la cañada")
- La procacidad (el jingle de "El Arauca vibrador" es una de sus salidas más ignominiosas) 
- Ídolos a los que consideraba brillantes, cultos, sagaces, valientes e implacables, a pesar de ser colombianos. Sí, yo quería ser como ellos, tener un poco del uno y del otro.
- Osadía (así lo veía en mi adolescencia). Dijeron 'gonorrea' en televisión cuando esta era una palabra proscrita en medios.

En fin, El siguiente programa me demostró que los colombianos eran capaces de crear y mantener por ¡92 capítulos! una serie de dibujos animados que lograba complacer tanto a mi lado intelectualoide como a mi lado gaminoide y eso, al menos por momentos, hizo feliz al desasosegado adolescente que todos los miércoles frente al televisor esperaba con ansia a que dieran las diez de la noche y se estremecía de emoción al escuchar: "Las situaciones, nombres y lugares descritos en este programa...".  

Cuenten qué significó El siguiente programa para ustedes, mis iguazos.

miércoles, 20 de enero de 2021

Yo televidente en los 90 - Series animadas - # 8 El mundo de Bobby o "Los débiles (que miran series infantiles) deben perecer"

El tiempo. La percepción del tiempo. Nuestra percepción del tiempo varía con el paso del tiempo mismo. Me atrevo a afirmar que, en la percepción de mis contemporáneos, median algo así como unos ¿quince años? entre la década del 90 y este presente; ni qué decir de la primera década del milenio: una persona nacida en el 2002 —por poner una fecha— ha de tener ahora unos ¿seis años? Quizá esto solamente me pase a mí, aunque haya memes que respalden estas conjeturas temerarias. Como sea, dada la proximidad en el tiempo, en esta temporada dedicada a las series animadas de los años 90 evitaré entrar en detalles de la trama, descripciones de los personajes, etc.; en su lugar, optaré por la concisión y trataré, casi de forma exclusiva, de lo que estos programas de televisión significaron para mí en su momento, qué le revelaron al preadolescente y al adolescente de entonces, qué idearios, ilusiones o patrones de conducta alcanzaron a implantar en su mente en formación. 



# 8 EL MUNDO DE BOBBY O "LOS DÉBILES (QUE MIRAN SERIES INFANTILES) DEBEN PERECER"

Previously en Yo televidente en los 90 había mencionado que con Los simpson(s) descubrí (a mis 11 años) que había dibujitos que no eran para niños, de manera que ese era el tipo de serie que quería ver en adelante, porque yo, que comenzaba el bachillerato, ya no era un niño.

Pasó algún tiempo y me convertí... en un niño de 13 años... 

Sí, a esa edad me gustaban las series animadas para "grandes", pero seguía viendo algunos de los muñequitos de mi infancia que todavía transmitían y le guardaba cariño a algunos que no volvieron a transmitir.

El mundo de Bobby se comenzó a emitir en Colombia cuando contaba mis 13 años. Hasta donde sé, fue un fracaso en el país.

A mí me encantaba El mundo de Bobby, pero tuve que reservarme esta afición, pues mis contemporáneos tildaban a la serie de "infantil". Alguna vez, emocionado por algún capítulo de El mundo de Bobby, quise compartir la experiencia con mis colegas de barrio y obtuve por respuesta un categórico: "Nah, eso es para niños; es muy infantil". 

La serie, en efecto, era infantil; sin embargo, lo que mis hormonados contemporáneos querían decir con este término era algo así: un joven espécimen de macho humano que a los 13 años vea una serie "infantil" es débil y, en consecuencia, debe perecer.

Los débiles deben perecer...

Es cierto que a esa edad me encantaban las series de acción, violentas, con escenas de elaborado sadismo, pero a mi yo de 13 años también le podía gustar una serie que busca mostrar la forma en que otro niño, más pequeño, de 3 o 4 años, se representa el mundo. 

El mundo de Bobby es una serie que nos muestra el mundo a través de los ojos de su protagonista, un niño con desbordante imaginación, como la mayoría de los niños. Cada capítulo de la serie es, entonces, una aventura que se desencadena a partir de una situación cotidiana: limpiar el cuarto se convierte en una expedición a antiguas ruinas; recorrer el patio es luchar por la supervivencia en la jungla; tener un walkie-talkie equivale a contar con una estación de control de misiones espaciales, etc.

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Para quienes ya estén haciendo un inevitable paralelo con otro personaje (maravilloso personaje), aclaro que en ese tiempo no conocía a Calvin y Hobbes, de manera que El mundo de Bobby me parecía bastante original; aunque, tengo que decirlo, me recordaba otra serie de mi infancia que mencionaré un poco más adelante.

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Decía que a mi yo de 13 años le podía gustar una serie como El mundo de Bobby; no obstante, mi yo de 13 años era también un protohumano que quería encajar y cedía a la presión de grupo para asimilarse mejor a la grey. De esta forma, con el paso de los años, ya creyéndome grande, comencé a despreciar, por ejemplo, a Los cariñositos, porque mis contemporáneos los despreciaban. En resumen: comencé a despreciar toda serie que contuviera eso que llamamos "ternura", porque mis contemporáneos así lo decretaban. Este desprecio, aclaro, terminaba siendo sincero después de un tiempo, realmente me iba asimilando paulatinamente al cardumen. En fin de cuentas, era ley que los débiles debían perecer, de modo que, no solamente expresar, sino incluso sentir predilección por algo tierno era síntoma inequívoco de debilidad.

La pregunta, entonces, es: ¿por qué no ocurrió lo mismo con El mundo de Bobby, una serie que ningún conocido veía? ¿Por qué, en mi fuero interno, no se había dado completamente el ajuste a la desalmada mentalidad del joven rebaño? ¿Acaso era yo un ser excepcional que se estaba rebelando en secreto, un "despierto"? 

Creo haber dado con la respuesta mientras iba escribiendo este capítulo, y aquí me voy a permitir hablar desde el diván.

Me gustaba El mundo de Bobby porque, en líneas generales, se parece muchísimo a los Muppets babies, serie de mi infancia que se dejó de transmitir cuando aún cursaba Primaria. Probablemente, ver El mundo de Bobby me permitía mantener un vínculo con mi infancia... pero esta, ya lo sé, no es exactamente una confesión de diván.

Esta es mi confesión de diván, nacida de la ternura que me inspiraba la serie:

Creo que me gustaba El mundo de Bobby porque soy hijo único; de forma inconsciente, me representaba al protagonista como mi hermano menor.

Como se ve, no hay debilidad en la ternura.

¿Alguien vio El mundo de Bobby aunque estuviera "mayorcito" para la serie? ¿Alguna idea acerca de por qué no tuvo éxito en Colombia (de hecho, hasta donde sé, podría decirse que fue un total fracaso en el país)? 

sábado, 2 de enero de 2021

Yo televidente en los 80 -Series animadas- # 3 ¿Por qué se ríe centella?

¿Cómo veíamos las series de televisión en nuestra infancia? ¿Qué era lo que veían nuestros ojos de niños en las series y de qué manera lo organizábamos dentro de nuestra comprensión de entonces? 

Más que un profundo análisis anacrónico, estas entradas son un intento de reconstrucción de lo que veía en las series de televisión de los ochenta mi yo de cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez años. Esta serie de textos tiene la intención de invitar a quienes, como yo, pasaron muchas de sus horas frente al televisor a que hagan sus propias reconstrucciones y nos compartan un poco de esas experiencias. Exploremos algo de lo que ocurrió en la conformación de nuestra consciencia.


# 3 ¿POR QUÉ SE RÍE CENTELLA?

A mis cinco o seis años me daba algo de miedo ver los capítulos del Capitán Centella. Los veía, pero siempre con la sensación de estar sobrepasando un límite, de entrar en contacto con algo oscuro, quizá algo "maldito". ¿La razón? Es simple: la serie es putamente oscura... Pero vamos a lo que registraba entonces el niño...

El archienemigo (así se le decía entonces, nada de ese helenismo gringoide de "nemesis") de Centella respondía al alias de "La garra de Satán". ¡Y, por cierto, tenía cuernos! Que recuerde, no había otra serie animada infantil en que algún personaje respondiera al nombre de Satán. Así, pues: "Yo, niño catolizado, estoy viendo una serie en que se nombra continuamente a Satán; no está bien, pero la sigo viendo". Seguía viendo la serie porque, en fin de cuentas, "La garra de Satán" era el malo... Aun así, la sensación de estar viendo algo inadecuado, digamos, no me abandonaba. ¿Por qué?

Ocurría que, si bien Centella estaba nominalmente del lado opuesto del de los villanos diabólicos, tampoco me parecía bueno. Centella se valía de métodos que no empleaban otros hérores; el más recurrente: arrojaba, a manera de estrella ninja, la filosa medialuna (claro simbolismo de que es un personaje de lo nocturno, de lo oscuro) que lleva en su frente y ¡hería a sus rivales! La filosa medialuna (creo que también usaba estrellas ninja) se clavaba en las manos de sus rivales y les causaba visible dolor; algunos, si mal no recuerdo, incluso sangraban. En una escena que se me quedó grabada, Centella, sin mediación de dilema ético alguno, clava su medialuna en la frente de "La garra de Satán"... Los demás héroes quizá aturdían a sus rivales, pero no buscaban causarles dolor, al menos eso decía uno. Aunque en ese tiempo no tenía la palabra para describirlo, Centella me parecía un sádico.

La apoteosis del sadismo que entonces percibía en Centella se daba en el momento de su entrada: una risa macabra que no se sabía de dónde provenía, desconcertaba a los secuaces de "la garra de Satán". Pasados unos segundos, Centella aparecía donde menos se lo esperaba, con su infaltable fondo psicodélico. "¿Por qué se ríe? ¿Por qué se ríe así?", le pregunté en más de una ocasión a la prima, unos años mayor que yo, que me acompañaba a ver estas series de los sábados de nuestra infancia ochentera. Recuerdo que una vez me respondió, disgustada por mi recurrente interrupción, algo como esto: "¡Pues para asustarlos!". ¿Para asustarlos?

En la convención que conocía en el momento, la risa macabra era sello exclusivo de los villanos, de manera que entonces no pude entender cómo Centella, el héroe, se valía de las mismas tácticas de los malos. En otras palabras, siempre dudé de la bondad de Centella

¿Cómo lo veían ustedes? A esa edad, ¿se preguntaron alguna vez por qué se reía Centella

Nota: en el presente considero que es una gran serie, justamente porque se permite jugar con las convenciones y propone una recodificación de los roles.

Yo televidente en los 80 -Series animadas- # 2 De por qué pitufo filósofo resultaba despedido por los aires

¿Cómo veíamos las series de televisión en nuestra infancia? ¿Qué era lo que veían nuestros ojos de niños en las series y de qué manera lo organizábamos dentro de nuestra comprensión de entonces? 

Más que un profundo análisis anacrónico, estas entradas son un intento de reconstrucción de lo que veía en las series de televisión de los ochenta mi yo de cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez años. Esta serie de textos tiene la intención de invitar a quienes, como yo, pasaron muchas de sus horas frente al televisor a que hagan sus propias reconstrucciones y nos compartan un poco de esas experiencias. Exploremos algo de lo que ocurrió en la conformación de nuestra consciencia.


# 2 DE POR QUÉ PITUFO FILÓSOFO RESULTABA DESPEDIDO POR LOS AIRES

Desde siempre, los guionistas de series infantiles han incorporado ciertos chistes bastante elaborados o referencias que un niño no detecta o que simplemente lee a su manera. Con el paso del tiempo, y dada la oportunidad de volver a ver algún capítulo de estas series, encuentra uno varios pasajes que, en su momento, registró de un modo completamente distinto del que se da en quien las revisita a una edad mayor.

Un ejemplo: el personaje Pitufo filósofo. Cuando veía la serie Los pitufos a mis cinco o seis años, no entendía por qué, en un momento determinado, en el que Pitufo filósofo se largaba a sermonear (pero entonces tampoco percibía que estuviera sermoneando), salía despedido por los aires súbitamente. Alguno de sus compañeros, a veces en acuerdo con todo un grupo, lanzaba violentamente a Pitufo filósofo fuera de la villa.

Con el tiempo entendí la carga que lleva este gag, en apariencia simple: los pitufos solamente recurren a la violencia en este caso; cuando se trata de este tipo de "filósofo", la comunidad más amante de la convivencia y el diálogo, se permite, por así decirlo, las vías de hecho. ¡Vaya que hay aquí una declaración implícita! ¡En tu barbuda cara, Platón expulsapoetas!


El caso es que a esa edad no detectaba esas sutilezas, sino que solamente veía que el pitufo de las gafas estaba destinado a ser despedido por los aires en algún momento del capítulo; veía lo gracioso del efecto, pero no leía nada más allá. Además, el personaje no me parecía el más exasperante; creo que, en mi percepción de niño, ese lugar se lo ganó Pitufo vanidoso, si mal no recuerdo.

¿Les pasó algo similar con alguna referencia, chiste o situación que se presentaba en las series de su infancia? La idea es hacer algo como una regresión y compartir cómo veían esos detalles a su tierna edad y cómo fue cambiando esa percepción con el tiempo.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Yo televidente web - # 1 Black Mirror "Rachel, Jack y Ashley Too" (5X3) y su inquietante giro disneyioso

Preliminar

La pantalla del televisor fue el espacio en que el niño de los 80 y el adolescente de los 90, todavía crédulo, consumió un elevado número de las horas que le fueron asignadas en esta existencia a la que fue arrojado sin su consentimiento. Pasaron un par de décadas, la pantalla del televisor se trasladó al monitor del computador, que es ahora el espacio donde el adulto ve algunas series, algunos capítulos de la inagotable oferta de series del momento; con excepción de un par de ellas, definitivamente este adulto no sigue las series, pero aún se considera un televidente, pues Televidente es el poco honroso título que automáticamente nos confiere haber nacido en los 80. 

En fin, en Yo televidente web me interesa acercarme a aquellas series contemporáneas o a capítulos de esas series cuya valoración me genere dudas: ¿son un fiasco, son incomprendidos o acaso están "adelantados a su tiempo"? En otras palabras, me interesa más el ejercicio de leer y releer, que entrar en exaltaciones desbordadas de algún producto audiovisual del capitalismo, pues para eso está, prácticamente, el resto de internet.  

A.B.T.

 


Advertencia: este entrada puede contener los ahora llamados "spoilers".

Como les habrá pasado a algunos de ustedes, llegué a este capítulo de Black mirror por recomendación de más de una persona y, como supongo que también les pasó a ustedes, más que por el número de personas, la curiosidad de ver el capítulo surgió por la disparidad en sus gustos, personalidades y formación; en otras palabras, este capítulo me lo recomendó tanto el "intelectual" como el gomoso de series como el que todavía no sale de Pedro el Escamoso...  En fin, suficiente como para tomarse el tiempo de mirarlo.

¿Bueno o malo el capítulo en mi concepto?... Por favor, deja de buscar que la opinión de otro defina la tuya; confía en ti mismo y lograrás todo lo que te propongas.

El capítulo me mantuvo intrigado y cautivado hasta la mitad; de ahí en adelante no llegó a decepcionarme totalmente, aunque ya en un punto comencé a pensar: "Este capítulo se salva solamente si le dan un final alucinante, tal vez algo que lo conduzca a dejar en entredicho que exista una verdadera diferencia entre la llamada consciencia humana y la llamada inteligencia artificial".

No ocurre así, el final se vuelve como un relanzamiento mal disimulado de la carrera de Miley Cyrus.

Entonces, ¿me decepcionó o no me decepcionó el capítulo? No lo sé bien aún, depende de lo que llegue a establecer con respecto a este punto: el giro tipo disney que presenta el capítulo.

Me refiero a que el capítulo marcha así: una adolescente introvertida adquiere una muñeca  con inteligencia artificial; la muñeca está inspirada en la cantante Ashley O, quien, a su vez, es una marioneta de la propaganda capitalista. La muñeca, a través de su discurso propagandístico convence a la adolescente de participar en un concurso de talento (aquí se da una gran secuencia que juega con las expectativas tipo Disney que tenga el espectador y esas expectativas se ven maravillosamente defraudadas). Paralelamente, la cantante Ashley O está sometida química, psíquica, emocionalmente, ideológica y artísticamente a su despiadada "tía" y manager (me encantó la actriz). Con todo, la cantante es rebelde y planea escapar, lo que conduce a la tía a la decisión de inducirle una sobredosis de los fármacos con que la controla; la cantante cae en coma. En el mundo que plantea la serie es posible escanear el cerebro de la cantante y extraer de ahí canciones, de manera que pueden seguir explotándola, sin los inconvenientes de tener que controlarla con mano de hierro, porque la Miley/Ashely , con su nombre de población vulnerable de barrio de Bogotá, es muy rebelde y artística. Se mete ahí un poco a la mala algo sobre el desarrollo de un holograma que reemplazará a la Ashley.

Hasta aquí, todo bien. Tremenda denuncia, si así lo queremos ver, hasta que aparece...

El giro disneyioso

Por alguna razón, la cantante en coma despierta su consciencia en la IA de la muñeca y pide a la adolescente que la rescate. La adolescente y su hermana (con la que se llevan como la mierda tras la muerte de la madre) se embarcan en una misión de rescate de la cantante...

Ah, y no es solamente el giro, sino que el final es totalmente disneyioso: ¡Las chicas cumplen con su misión, triunfan! ¡La Ashley Yesenia se libera y puede comenzar a ser quien es y triunfa en un nuevo escenario musical, su rebeldía triunfa!

Suficiente para declarar fallido el episodio, ¿verdad?

Solo tengo esta inquietud antes de pronunciarme a favor o en contra, y necesito que ustedes me ayuden a absolverla: ¿serán este giro y final disneyiosos un descache de guion? O, tal vez, dado que la Miley proviene de todo ese mundo disney, ¿será algo premeditado, como algo que responde a una obligación contractual en que la Miley, que solía protagonizar películas pendejas de disney, siempre debe quedar como la heroína edificante y que, entonces, los guionistas y productores de Black mirror mostraron hasta donde pudieron la denuncia y luego llevaron todo a la brava al canon disney?

Porque lo cierto es que, si se fijan bien, el tono, que primero es dramático y luctuoso, y hasta la fotografía, que primero es mucho más sombría, cambian cerca de la mitad del capítulo; por ejemplo, el paso de tono dramático a cómico ocurre cuando la consciencia de Ashley despierta en la muñeca y dice, textualmente: "¡Quítenme este cable del culo!". 

Si este giro disneyioso es, digamos, la única forma en que los guionista y producción pudieron hacer compatible lo contractual con lo artístico, el capítulo me encantaría.

Si se quedaron cortos y solo se les ocurrió acudir a la plantilla disney y embarcar a las heroínas en una misión que las hará descubrir el valor del amor y la fraternidad, además con un final feliz, les digo a los de Black Mirror: "Dejen de mostrar el hambre de que los contrate disney". Pero me parece improbable, pues parte de la premisa de este capítulo es algo así: "¿Y si tu estrella favorita fuera un zombie controlado por drogas, bajo la tutela de seres malignos y codiciosos?". 

Cierro con la mención de lo que me encantó del capítulo:

- La actuación de la Miley Yuliet

- La actuación de la tía malvada

- Los insultos entre hermanas que atraviesan el duelo por la madre muerta, lo extremadamente afilada que puede ser la lengua de dos adolescentes que pelean entre sí

- El aspecto documental que muestra descaradamente cómo los manager y toda la producción detrás de una de estas estrellas juveniles mantienen controlados, drogados a sus representados, al punto de que deciden -Michael Jackson- cuándo es hora de "sacarlos del mercado" (if you know what I mean ;))

- La insinuación poco sutil de que estas estrellitas juveniles son instrumentos de propaganda capitalista.

Les agradezco sinceramente compartan su punto de vista sobre la inquietud central que planteo.


lunes, 28 de diciembre de 2020

Traductor de Google vs. doblaje de películas




A mí me parece que el traductor de google, especialmente en su versión más rudimentaria, estaba bien para efectos inglés-español.

I'm hungry = Yosoy hambriento

Otra traducción, por el estilo de "me apetece algo de comer", da una idea falsa de la estructura, tono e intención de la lengua bárbara.

Hasta hace poco, en los doblajes de "español latino" todos los personajes de películas en lengua bárbara hablaban como si fueran profesores de nuestra lengua (aún hay algo de esto, si bien le han añadido lo de "chíngate" y otras por el estilo):

F$%k you = ¿Púdrete?
I don't give a f$%k = ¿Me importa un bledo/comino/pepino?
Motherf$%ker = ¿Maldito?
Get da f$%k outta here! = ¿Vete y no vuelvas?
Ass = ¿Trasero?

Quien decidió poner 'trasero' como equivalente de 'ass', de seguro consultó el diccionario, en donde dice —verifique el que quiera— que 'trasero' es un EUFEMISMO, pero ni siquiera un eufemismo de la palabra "culo", sino de la palabra 'nalgas'.
trasero
3. m. eufem. nalgas (‖ porciones carnosas y redondeadas).


jueves, 24 de diciembre de 2020

Yo televidente en los 80 -series animadas- # 10 Las tortugas ninja: divertirse sin lógica es lógico (final de esta serie)

¿Cómo veíamos las series de televisión en nuestra infancia? ¿Qué era lo que veían nuestros ojos de niños en las series y de qué manera lo organizábamos dentro de nuestra comprensión de entonces? 

Más que un profundo análisis anacrónico, estas entradas son un intento de reconstrucción de lo que veía en las series de televisión de los ochenta mi yo de cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez años. Esta serie de textos tiene la intención de invitar a quienes, como yo, pasaron muchas de sus horas frente al televisor a que hagan sus propias reconstrucciones y nos compartan un poco de esas experiencias. Exploremos algo de lo que ocurrió en la conformación de nuestra consciencia.



# 10 LAS TORTUGAS NINJA: DIVERTIRSE SIN LÓGICA ES LÓGICO

FINAL DE LA SERIE

 Leonardo, Donatello, Rafael y Miguel Ángel no son pintores renacentistas. A mis nueve años estos cuatro son ¡Las tortugas ninja! Sí, sabía de da Vinci y la Monalisa, pero nunca pensé: “Hmmm... este Leonardo es una referencia a…!”. ¡Bah, eso no hace falta!




En inglés se puede construir una adjetivación interminable (teenage mutant ninja turtles); en español suena raro cuando el anunciador dice: “Las ninja tortugas adolescentes mutantes”, así que se quedaron como Las tortugas ninja.

A mis nueve años, Leonardo, Donatello, Rafael y Miguel Ángel eran —tocó chicanear— algunos de los muñecos de la docena que tenía, todos personajes de Las tortugas ninja. No sé a la fecha por qué nunca tuve un juguete de Splinter. 

A mis nueve años, jamás se me ocurrió que, sin la libertad que dan los dibujos animados, cualquier test en que alguien se atreviera a asociar Renacimiento + tortuga + ninja + pizza podría arrojar un inapelable diagnóstico de psicosis o de consumo de cierto tipo de drogas (lo último es algo trillado, lo sé, siempre hay alguien que dice: “¡Huy, esos manes debieron estar retrabados cuando se inventaron eso!”; en todo caso, por favor, eviten fritarse, digan no a las drogas). Lo cierto es que yo aceptaba ese universo; no me preocupaba por el origen, la “explicación”, el asunto del “mutágeno”.

El único álbum que he llenado en mi vida es el de Las tortugas ninja. Era un poco burdo en términos de papel y de diseño ¡pero lo llené! Por ese no daban premio. Traía imágenes de la serie animada y de las películas. Las películas, que vinieron un poco después, son bastante chandositas, pero las disfruté.

Tomado de: Arqueología de marca (Facebook)

Comencemos ya con la serie, por el principio, por el intro. El que a esa edad no se emocionara con ese intro, definitivamente no le corría sangre por las venas. No recuerdo ni cómo lo cantaba (aprendí el inglés que sé tiempo después), pero lo cantaba; recuerdo que lo remataba así: “♪♫Jiros inajashe ¡TURUPAU! ♪♫” (Heroes in a half-shell / turtle power!). 

En el intro presentan a cada personaje; a los nueve años no entiendo un carajo de lo que dicen, pero las imágenes hablan por sí mismas, dan una sinopsis de cada uno:

♪♫Leonardo Leads♪♫

Leonardo señala resueltamente con su espada hacia dónde debe ir el equipo (sí, es una katana, fruto del más excelso arte japonés, pero a mis nueve años a todas las llamo espadas, y ya).

♪♫Donatello does machines♪♫

Donatello hace una demostración de manejo de su arma, el palo (era un palo), y luego está operando una máquina de su invención.

♪♫Raphael is cool but rude♪♫

Rafael hace girar los sais (el nombre de esta arma lo aprendí por la serie, pero a la katana le decía espada y punto) con vertiginosa maestría, estrella una pizza contra la “cámara”.

♪♫Michelangelo is a party dude♪♫

Miguel Ángel hace la demostración de sus chacos, giros de breakdance, con un fondo de globos y serpentinas.

Splinter… ¡Me acaba de llegar esta imagen! Splinter es un ser humano primero, lo toca una neblina ¡y se transforma agónicamente en rata gigante! ¿Esto pasa en el intro  o estoy creando una falsa memoria?


De la trama de la serie, con excepción del origen, no recuerdo mucho y no me preocupaba mucho. Que Abril O'Neil era una periodista, que combatían crímenes, que... ¡Esto se trataba de ver pelea! Patada voladora y el robot que explota, como en el videojuego. Desperdicié horas y horas de mi vida en ese videojuego, que trataba exactamente de nada: mi reto personal era destruir robots con la menor cantidad de golpes. Creo que no llegué a terminarlo. El caso es que la serie era para mí algo como esto: las tortugas ninja luchan, hacen que Destructor, acompañado de Rocoso y Bibop, se dé a la retirada, comen pizza y dan el grito de victoria: ¡Kaguabunga!

Ah, vivían en las alcantarillas. Pero ¡vaya que era todo un loft esa alcantarilla! Ya quisiera uno vivir en una “alcantarilla” así ¡y sin pagar arriendo!

Destructor convocaba a su tropa, me gustaba la voz de mando: “¡Rocoso, Bibop!”. “¡Sí, jefecito!”, respondía Rocoso, y me hacía mucha gracia. Bibop gruñía. Destructor era astuto, adulaba a Krank, fingía obedecerle y luego, en complicidad con el espectador, renegaba entre dientes de la patrona. Era un rebelde, ahora que lo pienso.

Krank es un especie de cerebro alienígena que se vale de un robot humanoide grandote para maniobrar; para dirigirlo se instala en un compartimento en el abdomen de este robot totalmente inexpresivo, con algo que transmite la sensación de cadáver. Krank me resultaba perturbador(a). En mi percepción, no sé bien por qué, Krank era un personaje femenino. Vivía en el Tecnódromo, una nave esférica que proyectaba una antena que remataba en un ojo. ¡Hasta la nave producía escalofríos! La voz de Krank, su carácter extremadamente manipulador, su aspecto; en fin, todo, hacía de este un personaje detestable. Una que otra vez los guionistas de la serie me hicieron el favor de sacar a Krank del robot y dejarlo desvalido(a), una masa amorfa, repulsiva, que reptaba impedida y que cobardemente pedía clemencia.

Este tiempo en que veía la serie coincidió con que cuatro de los rapaces de la cuadra (éramos como unos doce en total) nos comenzamos a juntar más y a abrir un poco a los demás. ¿A qué jugábamos? A Las Tortugas ninja. ¿Quién era yo? Yo era Leonardo. La espada me resultaba la mejor arma, pero quizá mi motivación inconsciente de entonces era  que quería ser el líder. Tal vez exista en Internet un test de personalidad basado en la identificación con alguna de las tortugas ninja u otros personajes de la serie; si existiera un test semejante lo tomaría.

A esta edad me cuesta sacar en claro las razones, pero Las tortugas ninja fue mi serie favorita del final de esta década: los animados, boletosos y escabrosos años ochenta en Colombia.

Para finalizar, les comparto esta curiosa sincronía: precisamente hoy, cuando escribo esto, una prima me ha brindado una pizza (es su modo de rebusque en la pandemia desde hace unos días). Voy a poner el intro de Las tortugas ninja mientras empiezo a comerla.

¿Qué fue lo que más los cautivó de Las tortugas ninja en su momento? ¿Qué personaje eran ustedes? ¿Qué juguetes tuvieron (al que diga que tuvo el Tortu-móvil se le va es cascando por pasarse de chicanero)? ¿Comparten una representación fonetizada de cómo cantaban la canción del intro? ¿Llenaron el álbum?

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