domingo, 26 de julio de 2020

Exegénesis de Ciudad de cristal, de Paul Auster

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 


Es común que en una novela de un escritor de esmerado oficio, como lo es Paul Auster, el primer párrafo contenga ya el germen de lo que se desplegará en la obra. Así, en el primer párrafo de Ciudad de cristal encontramos condensados y cifrados algunos de sus temas principales:

Identidad
Azar
Papel del lector

Veamos:

Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él. Mucho más tarde, cuando pudo pensar en las cosas que le sucedieron, llegaría a la conclusión de que nada era real excepto el azar. Pero eso fue mucho más tarde. Al principio, no había más que el suceso y sus consecuencias. Si hubiera podido ser diferente o si todo estaba predeterminado desde que la primera palabra salió de la boca del desconocido, no es la cuestión. La cuestión es la historia misma, y si significa algo o no significa nada no es la historia quien ha de decirlo.

Sin riesgo de adelantar mucho, puede decirse que el protagonista se debate permanentemente en una crisis de identidad. ¿Qué dice este primer párrafo al respecto? Se lee: "...alguien que no era él". ¿Tendrá alguna relación con este tema la primera línea de la novela, en donde se habla de "un número equivocado"? ¿Es el "número equivocado" algún tipo de metáfora que atraviesa la obra?

En cuanto al azar, tema recurrente en la novela, no es necesario decir mucho, pues se afirma, sin dudas de por medio, que (para el protagonista) "nada era real excepto el azar". Al avanzar en la lectura veremos que esto se va confirmando. ¿Cómo?...

Finalmente: ¿qué papel se le confiere al lector en este párrafo?
Se afirma hacia el final del párrafo que la historia (la narración que se va a leer) es lo que importa y que esa historia no va a revelar por sí misma su significado, en caso de que lo tenga. Si la narración no revelará su propio significado, ¿qué nos dice esto sobre el lector? El lector es llamado a ser, en principio, quien dé sentido a la narración, quien deberá organizarla e interpretarla. 

Dejo estas preguntas para que se tengan en cuenta, según se avance en su lectura:

¿Cómo se relaciona la crisis de identidad del protagonista con la ciudad (Nueva York) en donde tienen lugar los "hechos"?

La novela muestra un proceso que podríamos llamar "disolución del yo". ¿Cómo se ve representada en diferentes puntos de la narración la disolución del yo, y con qué otros elementos se asocia? 

Este sería un ejemplo de esta disolución del yo, que se relaciona con la noción del paso del tiempo:

El discurso había terminado. Quinn no sabía cuánto había durado. Porque sólo entonces, después de que las palabras cesaran, se dio cuenta de que estaban sentados en la oscuridad. Al parecer había transcurrido todo un día. En algún momento durante el monólogo de Stillman el sol se había puesto en la habitación, pero Quinn no había sido consciente de ello.  

Más adelante puede venir otra entrada relacionada con esta emocionante novela de Auster (que forma parte de Trilogía de Nueva York, etc., etc. Eso se encuentra en google sin problema). 

sábado, 25 de julio de 2020

Exegénesis de En el bosque, de Anthony Browne

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 



Un libro -esto ya lo sabemos- se puede leer de muchas maneras. En el caso particular de este libro-álbum se podría hacer una lectura que solamente tuviera en cuenta las imágenes; una que solo considerara los intertextos (hay cantidades) o, quizá, una que se concentrara en el conflicto emocional que se desarrolla a lo largo de la obra. 


En esta oportunidad optaremos por lo siguiente: simularemos que estamos ante una audiencia infantil (niños y niñas de 7-10 años) y que queremos llevarlos a explorar un poco más a fondo el modo en que este libro-álbum nos presenta el conflicto emocional de los personajes. Para conseguirlo haremos algo simple: presentamos las imágenes (leemos en voz alta los textos que las acompañan) y hacemos a nuestra audiencia algunas preguntas. Comencemos:





El libro comienza con una noche en que se escucha un "ruido espantoso". Sin embargo, al día siguiente hay un gran silencio, nadie habla nada acerca de la noche anterior, ni una palabra. ¿Es posible que el "ruido espantoso" haya sido algo distinto de un trueno? En tal caso, ¿cuál pudo ser el ruido?


¿Qué estado emocional apreciamos en el niño y en la mamá? ¿Por qué la madre no mira a su hijo? ¿Qué acaban de desayunar? ¿Qué tiene que ver la comida que se muestra con el estado emocional de los personajes?


¿Qué tienen en común, en cuanto a su ubicación, las notas que dicen "Papá, ¡regresa!"? 

Las notas están dirigidas al papá, evidentemente; pero, si el protagonista nos ha contado ya que "papá no estaba", ¿se dirigen estas notas a alguien más?

Hasta aquí es suficiente exegénesis. Continúe Ud. leyendo y extraiga más preguntas que hagan que nuestros pequeños lectores pongan en primer plano el conflicto emocional que se desarrolla en el libro. 

Por cierto, ¿cuál cree Ud. que es el tema de este libro?


Exegénesis de Carta de Epicuro a Meneceo

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 




En esta carta, Epicuro compara la filosofía con la búsqueda de la felicidad, lo que nos deja ver que no busca “explicar el mundo", sino que su finalidad es alcanzar un estado de plenitud.

Para Epicuro “con la felicidad se tiene todo” y habría que cuidar de las cosas que producen felicidad. Es una afirmación que deja así de escueta en el texto.

De acuerdo con Epicuro, no se debe atribuir a los dioses ninguna cualidad distinta de la inmortalidad y la bienaventuranza. En apoyo de esta admonición, aduce, indirectamente, que se aprecia con alguna frecuencia que quien da otros atributos a los dioses suele caer en desgracia. 

En cuanto a la muerte, el filósofo señala que esta no puede ser algo malo, puesto que es nuestra sensibilidad lo que determina que algo sea bueno o malo. Si se sigue este razonamiento, ¿llegamos necesariamente a que la muerte tampoco puede ser considerada como algo bueno?

La idea de que “la muerte en nada nos pertenece” contiene mucho más de lo que uno se figura a primera vista, pues implicaría que únicamente podemos experimentar la vida.

Luego de tratar de la muerte ataca duramente unos versos en que se afirma que, mejor que nacer, es nunca haber nacido y que, una vez nacido, lo mejor que puede ocurrirnos es que perezcamos. Epicuro recrimina al autor del poema que no se haya suicidado, dado que se muestra tan convencido de su verdad. Todo indica que lo estaría tildando, implícitamente, de incongruente, ¿o no? Aquí, es evidente, pasa por alto que el poema dice claramente que es mejor morir apenas se ha nacido, cuando (se infiere) aún no se ha generado apego por la vida.

Epicuro afirma también que “lo futuro ni es nuestro ni tampoco deja de serlo absolutamente”. Esto implica que acepta el concepto de “futuro” que, a mi modo de ver, es filosóficamente insostenible y, a la vez, irrebatible.

Para Epicuro, finalmente, la reflexión es lo que nos guía para elegir y rechazar las cosas que nos conducen o alejan del fin de “vivir felizmente”.

Me pregunto: ¿será en realidad la reflexión lo que nos conducen hacia una “vida feliz”?


Aquí el enlace para que puedan leer el texto completo de Carta a Meneceo: http://cita.es/filosofar/hedonismo/?fbclid=IwAR0lx56RsfH7lEZFZNw1Ddap1LSI28HVOO-wijd0dX9EqPnZ-l9MPwDx8CA

Exegénesis de Cómo me hice monja, de César Aira

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 


Esta exegénesis se concentra en el primer párrafo de la novela de Aira, que dice así:

Mi historia, la historia de "cómo me hice monja" comenzó muy temprano en mi vida; yo acababa de cumplir seis años. El comienzo está marcado con un recuerdo vívido, que puedo reconstruir en su menor detalle. Antes de eso no hay nada: después, todo siguió haciendo un solo recuerdo vívido, continuo e ininterrumpido, incluidos los lapsos de sueño, hasta que tomé los hábitos.

El/la narrador (a)* comienza por darnos una visión de la memoria como algo compartimentado: puede recordar a partir de los seis años; antes de eso no hay nada. 

¿Qué nos dice sobre el recuerdo?

Que todo se hace recuerdo, recuerdo vívido, a partir de un punto. En otras palabras, es como si el recuerdo "absorbiera" todo.

Hay otra particularidad de este recuerdo: carece de solución de continuidad y, lo más extraordinario, incluye los sueños.

El/la narrador (a) afirma, por tanto, tener una memoria más que prodigiosa, una que registra simultáneamente tanto la vigilia como el sueño. Al ser de esta manera, ¿cómo podríamos hacer una distinción entre lo que vivió en la vigilia y lo que experimentó en los sueños? El/la narrador (a) no nos da una sola pista; simplemente nos deja advertidos. 

Al poner entre comillas "cómo me hice monja" nos adelanta que el valor semántico del enunciado no es el que podemos creer inicialmente; tal vez (y no digo más para no arruinar la lectura) ese "hacerse monja" está extremadamente codificado conforme a la subjetividad del narrador. De hecho, ese "hasta que tomé los hábitos" definitivamente tiene otro valor, que no se relaciona con "integrarse permanentemente a una comunidad religiosa". 

¿Qué significa entonces "hasta qué tomé los hábitos"? Simplemente dejo la invitación a descifrarlo, pues es así como mis exégesis buscan que el lector genere la suyas: exegénesis.


* Uso esta fórmula debido que el narrador alterna su identidad, a veces es "el niño", otras veces "la niña"; incluso se llama a sí misma (o) "Santa César del helado de fresa".

Exegénesis de “Infancia (I)”, de Arthur Rimbaud

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 






Parece que aquí se siguen, aunque no de manera gradual, imágenes de una vasta libertad que a veces se presenta limitada de algún modo. Por ejemplo, en la tercera estrofa se habla de "madres", de hermanas “mayores” y de “atuendos tiránicos”. Todo esto viene a exaltarse en la última línea:

“¡Qué hastío la hora del ‘querido cuerpo’ y del ‘querido corazón’”.

En esta última línea se hace referencia a la llegada del momento en que finalizaría lo que hay que despreocupado, libre e incluso salvaje en la infancia, para dar paso a un egoísmo consciente y, en consecuencia, a una gran limitación.

Solamente hasta el último verso ocurre que quien habla en el poema menciona el hastío y, además, algo que podría llamarse una “consciencia individual”; antes de esto, pareciera que hablara un “espíritu” desatado (“sin padres ni corte”), que transita por lugares abiertos y vivamente coloridos.


Yo televidente en los 90 - Series animadas - # 1 Los Simpsons: dibujitos que no son para niños



Preliminar

El tiempo. La percepción del tiempo. Nuestra percepción del tiempo varía con el paso del tiempo mismo. Me atrevo a afirmar que, en la percepción de mis contemporáneos, median algo así como unos ¿quince años? entre la década del 90 y este presente; ni qué decir de la primera década del milenio: una persona nacida en el 2002 —por poner una fecha— ha de tener ahora unos ¿seis años? Quizá esto solamente me pase a mí, aunque haya memes que respalden estas conjeturas temerarias. 














Como sea, dada la proximidad en el tiempo, en esta temporada dedicada a las series animadas de los años 90 evitaré entrar en detalles de la trama, descripciones de los personajes, etc.; en su lugar, optaré por la concisión y trataré, casi de forma exclusiva, de lo que estos programas de televisión significaron para mí en su momento, qué le revelaron al preadolescente y al adolescente de entonces, qué idearios, ilusiones o patrones de conducta alcanzaron a implantar en su mente en formación.

# 1 LOS SIMPSONS: DIBUJITOS QUE NO SON PARA NIÑOS

Cuando terminé de ver el primer capítulo de Los Simpsons descubrí (a mis 11 años) que había dibujitos que no eran para niños; en consecuencia, descubrí que este era el tipo de serie que quería ver en adelante, porque yo, que comenzaba el bachillerato, ya no era un niño.

Me pareció la inigualable obra de un genio y me sentí más inteligente porque la entendía (eso creía). Hay quienes nunca dejaron de experimentar esto último, pero de eso no tiene la culpa la serie.

¿Qué significó para ustedes la serie en ese momento (repito, en ese momento)?

Invito a compartir alguna frase o diálogo de la serie que se les haya quedado grabada, pero que no sea del material excesivamente trillado. Ofrezco esta muestra:

Sr. Burns: …tengo riqueza y poder más allá de los sueños de su clase trabajadora; sin embargo, llevo una vida solitaria.

El loco que se creía Michael Jackson: Michael Jackson puede ser una estrella que está grabando un disco en Los Angeles, o puede ser alguien que está aquí, deseoso de componer contigo una canción de cumpleaños para tu hermana.

Bueno, está bien, compartamos una de las trilladas, ya que se hizo mención de la celebridad:

Homero: ¡Marge, creo que odio a Michael Jackson!... No, pensándolo bien, no lo odio: es buen cantante y es noble.

Exegénesis de “Soneto 1” de La Urna, de Enrique Banchs

Exegénesis es un modo de dar a conocer, principalmente por escrito, nuestras interpretaciones de los textos (exégesis) con el propósito de que generen (génesis) otras interpretaciones. 






La urna, de Enrique Banchs fue publicada originalmente en 1911

(La urna, de Enrique Banchs, poeta argentino, fue publicada originalmente en 1911) 

En este soneto se enumeran eventos que al tener lugar dejan, la mayoría de ellos, de manera efímera pero verificable, un rastro en el mundo. Estos eventos y su manifestación son confrontados, tácitamente, con el amor de quien habla en el poema, de lo que resulta que aquel, a diferencia de los primeros, es un evento que no se manifiesta, que permanece oculto.

Además de la anterior, los eventos mencionados tienen un efecto sobre algo o sobre alguien. Es así como, al ser contrastado con estos eventos, el amor de quien habla (un amor que “vive sin hacer señas ni hacer ruido”) es calificado como algo “estéril y escondido”.

Hay aquí, pues, una concepción del amor que nos es reveladapor vía negativa; es decir, si quien habla en el poema considera que su amor es “estéril” debido a que “vive sin hacer señas ni hacer ruido”, lo hace porque considera que un amor “fértil” debería manifestarse y causar un efecto en algo o en alguien.

Sin embargo, es preciso señalar que, pese a que considera estéril su amor oculto, no por esto considera que este no sea, finalmente, amor. De esta manera, podría decirse entonces que quien habla considera que su amor sería fértil si: despertara a los cálices, avivara la llama de un hogar, consiguiera que alguien se detuviera ante su canto, trazara su estela en el firmamento, produjera un eco, dejara una huella y llamara al Recuerdo (esta palabra está en mayúscula en el soneto).

En este soneto, por tanto, no hay una descalificación del “amor escondido”, sino que se despliega una concepción ideal del amor, que se encuentra muy distante del amor que, en el momento, experimenta quien habla en el poema. Es, pues, la enorme diferencia que hay entre el amor ideal, fértil y manifiesto, y el amor vivido, estéril y escondido, lo que da a este poema su tono añorante y melancólico.
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